martes, 28 de mayo de 2013

[Crítica serie]: "Black Mirror" 2ª temporada

Tras los tres capítulos de la primera temporada, que ya reseñé en su momento, me lancé a ver la segunda sin más dilación. Lo que sí ha tenido más dilación ha sido la reseña. En este caso Charlie Brooker nos ofrece tres capítulos más sobre como el avance tecnológico y científico nos está llevando por un camino que no sé si estamos dispuestos a recorrer, pero que, salvando las distancias, parece preocupantemente plausible. Bajo este denominador común, ahí van los capítulos desglosados:

El desarrollo tecnológico haciendo de las suyas otra vez...

Vuelvo enseguida Este es uno de los que más me han gustado. En este exploramos una vertiente más emocional del desarrollo tecnológico: ¿qué seríamos capaces de hacer por aquellos que se van? Más de uno, entre los que yo me incluyo, estarían tentados de hacer cualquier cosa para que aquel ser querido que nos ha abandonado volviese. Pero creo que he formulado mal la pregunta. ¿Qué seriamos capaces de hacer por nosotros? El vacío que nos deja alguien insustituible es difícil de llenar y digo insustituible porque en el capítulo el avance tecnológico nos permite recrear aquella persona a través de todas aquellas trazas que dejamos en las redes sociales (estados, tweets y demás) y de la información que proporcionemos a la empresa. Y la protagonista lo hace. Pero el hecho está en que cada persona es imposible de ser recreada a la perfección y ella acaba por centrarse en aquello que no le encaja. Lo que le recuerda que no es él. Y eso sólo hace que acrecentar el sufrimiento. Es como si el doble fuese una copia imperfecta que te recuerda perpetuamente al muerto y que impidas superar la pérdida. Y de aquí enlazamos a otro tema: ¿los robots, por muchos avances que haya en el ámbito, serán capaces de emular al ser humano? ¿Seremos capaces de recrear artificialmente los sentimientos? Un debate muy interesante. Y este capítulo, a diferencia de otros vistos con anterioridad, ofrece más de un tema que reflexionar.


Oso blanco Y con este llegamos al avance tecnológico al servicio del mundo del espectáculo. Este capítulo aborda el sufrimiento del ser humano como atracción para las masas; ¿Cuántas veces vemos programas por la televisión con el único objetivo de hacer un espectáculo de la miseria? A la cabeza me vienen todo tipo de programas que poco aportan al desarrollo cultural del que los está viendo. En este capítulo van más allá: participar de la cacería de una criminal que no sabe qué es lo que ocurre a su alrededor y que huye despavorida mientras unos cazadores intentan matarla. Todo ello mientras las personas que han pagado la entrada, en plan "Port Aventura", hacen fotos con su teléfono móvil. En este mundo del entretenimiento donde muchas veces se dejan de lado determinados aspectos morales, y salvando las distancias nuevamente, la metáfora resulta escalofriante. Además, tal y como está elaborado el capítulo, da la sensación que pueda llegar a ser plausible (aunque no quizás en la forma, sino en el fondo).


El momento Waldo Capítulo que ha sido denostado y no entiendo por qué. Cinematográficamente hablando es más flojo que los otros dos, pero el mensaje es igual o más potente que en los otros dos casos. Aquí se nos plantea como un icono, en este caso una especie de peluche malhablado, puede ser usado con intenciones políticas para manipular a las masas. Poco a poco pasa de ser un ídolo televisivo a algo más: un objeto que usan determinados sectores que se esconden detrás de los gobiernos para, de la mano de la aceptación de la gente -que se deja llevar por las gracias y lo molón que es-, ir haciéndose con el control de la población. La reflexión es muy interesante. Como detrás del populismo o de ideas como el "no gobierno" pueden esconder detrás realidades e intenciones bastante opacas. Este capítulo es buenísimo en ese sentido, pero no descuida tratar otro tema interesante y que podemos ver en nuestro día a día: cómo la gente se deja llevar por cualquier chorrada ("y sino mirad cuál es el vídeo más visitado en youtube" nos dice el protagonista, el chico que da voz a Waldo) y la ausencia de pensamiento crítico, de cuestionarnos todo aquello que nos tragamos por televisión. El único defecto, quizás, es que la historia que reviste todos estos mensajes es floja. Sólo eso.


En conjunto:

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