domingo, 21 de abril de 2013

[Crítica libro]: "Solaris" de Stanislaw Lem

Me encanta esta portada. Y ya
puestos todas las de Impedimenta
Tras una semana intensa, vuelvo con las reseñas del reto. A este paso iré más rápido leyendo que escribiendo...aunque seguro que así os tengo más en vilo, con más ganas de leerlas. "Solaris" de Stanislaw Lem es la 10ª novela del reto 60 libros leídos y puedo deciros que me ha gustado mucho. Es uno de los pesos pesados de la ciencia ficción y casi un crimen no haberla leído aún gustándome tanto el género (y a la vez uno de los que me falta mucho por descubrir). Sin más preámbulos, la sinopsis para el que no conozca aún de qué va, intentando no revelar detalles importantes de la trama:

"Kris Kelvin acaba de llegar a Solaris. Su misión es esclarecer los problemas de conducta de los tres tripulantes de la única estación de observación situada en el planeta. Solaris es un lugar peculiar: no existe la tierra firme, únicamente un extenso océano dotado de vida y presumiblemente, de inteligencia."

Es difícil empezar a hablar de "Solaris". Desde el punto de vista más argumental, la novela traza el descenso de nuestro personaje, Kelvin, a las tinieblas que moran en su interior. Y ese viaje irá de la mano de la entidad Solaris. Poco más ocurre en la novela, pero lo que hay funciona a la perfección. En todo momento las reacciones de nuestro personaje son coherentes a las situaciones que se va encontrando y la profundidad psicológica de la que gozan él y su "compañera" están muy conseguidas; dejando a un lado el personaje de Snaut, no podemos decir lo mismo del otro tripulante, Sartorius, que resulta bastante desdibujado. La gracia de la novela, sin embargo, no está en conocer los detalles de los secundarios ni en la acción, sino en dos frentes bastante definidos: el primero, Solaris y todo lo que lo envuelve, y el segundo la relación de Kelvin con su visitante.

El frente Solaris es una disertación sobre los orígenes del mismo y de cómo ha ido evolucionando la ciencia desde su descubrimiento hasta el momento presente. La inconmensurable complejidad del océano vivo llena bibliotecas y bibliotecas de información que los científicos son incapaces de comprender. Los científicos, cuando consiguen establecer algún patrón, acaban topándose con un nuevo misterio. Y es que el planeta resulta ser un ser vivo imprevisible, las acciones del cuál son difíciles de cuantificar y analizar. De la mano de capítulos que se intercalan con los hechos de la estación conoceremos todas y cada una de las infinitas teorías sobre Solaris, desde aquellas que consideran el planeta como un ente dotado de algo parecido a una conciencia hasta aquellas que intentan descifrar los fenómenos que ocurren en la superficie del océano viviente. El quid de la cuestión es que se trata de una entidad completamente distinta a todo aquello que el ser humano haya visto antes y sea capaz de percibir; se trata de un ser que se rige por unas leyes diferentes a las que estamos acostumbrados. Y ahí está la gracia y desgracia de todo: nunca seremos capaces de comprender lo que ocurre en Solaris, pues nuestra visión antropomórfica de la realidad (como comenta Snaut en un pasaje similar a este: El ser humano no busca nuevas civilizaciones, sino espejos) empaña cualquier extracción fiable de información, pues se le intentan atribuir cualidades humanas a algo que no lo es. Por eso todos los estudios y teorías generadas por miles de biólogos, físicos, matemáticos, filósofos, teólogos, etc., acaban en dique seco, sin establecer nada que resulte concluyente. Resulta estéril intentar caracterizarlo y definirlo, pues usando la vara de medir de los humanos tendemos al error continuamente: no podemos descifrar algo comparándolo con nosotros.

El otro frente es la relación que establecen Kelvin y su visitante, el ente aparentemente humano que Solaris proyecta para interactuar con Kelvin. ¿Qué haríamos si tuviésemos otra oportunidad de estar con alguien que perdimos? La primera reacción es de rechazo, pero a medida que van conviviendo Kelvin empieza a sentir algo por la nueva Harey. Esta, realiza el camino inverso. Si bien al principio adquiere la manera de ser de la original, a medida que transcurre la novela va tomando conciencia de su auténtica identidad. La evolución de ambos es muy interesante, sobre todo el proceso de humanización de Harey hasta el momento en que descubre cuál es su verdadera naturaleza. Hay una reflexión sobre qué es ser humano muy interesante.

Solaris también nos ofrece otras reflexiones metafísicas interesantes, como la del contacto entre dos inteligencias superiores como son la humana y la del océano. En este caso se trata la incapacidad de comunicarse, tanto por un lado como por el otro. No sabemos si el planeta en realidad es un ser autista o si ignora la inteligencia humana, pues la descarta como inferior, pero al final parece ser que las dos conciencias, la humana y la de Solaris, son incapaces de establecer el ansiado contacto; los dos se rigen por leyes y características muy diferentes. Solaris lo intenta a su manera: a través de los visitantes, pero resultan ineficaces, pues adquieren una conciencia propia (la de la persona que copian), de manera que Solaris no los puede usar para establecer comunicación; por otro lado tenemos también los infructuosos intentos de los humanos, con sus aparatos de rayos X y demás máquinas avanzadas, también estériles. Tampoco las curiosas formaciones del océano lo permiten, pues los humanos son incapaces de comprenderlas (es muy triste el momento final en que Kelvin observa una de esas formaciones oceánicas que intenta recrear un edificio, como si el océano quisiese decirle algo, y él es incapaz de entenderlo).

En conclusión, una novela de ciencia ficción que ofrece reflexiones muy interesantes sobre el ser humano o de los límites de la ciencia. Es un clásico imprescindible que no dudo en recomendar.

2 comentarios:

  1. Solaris

    Esta obra de Lem nos narra la vida de un grupo de exploradores y científicos en un planeta que ha despertado la curiosidad y el miedo de la humanidad, Solaris. La importancia de este planeta reside en que él en sí mismo es un ente con conciencia. Durante toda la obra podemos ver el trayecto que realiza el protagonista hacia su propia interioridad llevado por el ente de Solaris.

    En la obra se tratan una serie de temas como el miedo humano hacia lo desconocido, la debilidad del carácter que lleva al hombre a elegir el suicidio con tal de evitar sufrimientos y agonías, etc. uno de los temas esenciales a mi parecer es la relación entre lo onírico y lo real, el subconsciente y la propia consciencia, dado que el ente de Solaris es capaz de introducirse en la mente del hombre y a partir de las imágenes del cerebro desarrolla una serie de individuos (cuya existencia biológicamente es insostenible) que establecen una relación con el poseedor del recuerdo y actúan tal y cómo el hombre recuerda. En determinados capítulos del libro, Lem describe una serie de escenas en las que se observa la correlación entre lo que ocupa de forma voluntaria la mente y lo que, de forma incontrolable, atraviesa nuestro subconsciente (como ocurre cuando describe la experiencia del piloto que ve un jardín y un bebé gigante). El protagonista también pasa por unos episodios en los que sueño y realidad se mezclan y confunden, en ocasiones pierde la noción de la realidad como cuando habla con Gibarian a pesar de que sabe que el científico está muerto. Esta sensación de realidad y locura está inducida por el océano, y obviamente, la “existencia” de Harey influye en él.

    Por otro lado, también se trata en la obra la humanización en sí misma, ya que Harey en un principio se nos presenta como un ser creado por el océano que simplemente solo conoce su presente. Sin embargo, la vida en la Estación la lleva a buscar pistas de su origen, hasta conocer la verdad. Se produce entonces una inversión, pues en el principio, Kris no creía que la Harey de Solaris fuese real y por lo tanto llego incluso a tratar de asesinarla; pero acaba enamorándose de ella, olvidando la condición del espejo de sus recuerdos. Y por otro lado Harey, que idolatraba a Kris y es incapaz de apartarse de él, trata de suicidarse al conocer la verdad sobre sus orígenes. Esta reflexión sobre el ser humano, sobre lo que merece realmente la pena y acerca de las limitaciones de la ciencia nos da a pensar que en la vida pesan más los sentimientos,



    Hasta donde está, que te parece mi disertacion?

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  2. Buenas anónimo,

    Pues muy acertada y has expresado muchas cosas que me dejé en el tintero y en las que estoy de acuerdo. "Solaris" reafirma el hecho que la ciencia-ficción es un buen escaparate para tratar temas muy interesantes, sobre todo relacionados con la condición humana. Lástima que muchos prejuzguen el género sin tener en cuenta esto.

    ¡Un saludo y muchas gracias por tu valiosa aportación!

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